EL RECHAZO
Todos nosotros en algún momento de nuestras vidas nos hemos sentido rechazados o hemos experimentado el rechazo, o quizás aún sintamos que somos rechazados.
El sentirnos rechazados causa en nosotros un estado emocional deprimente, aunque muchos no lo queramos ver o aceptar. Es de esperarse que las personas a las que no les agradamos nos rechacen, pero si el rechazo viene por parte de nuestros padres, amigos y personas a las que apreciamos, siempre causan un mayor efecto en nuestras vidas, y a menudo, eso nos hace sentir inferior a los demás, que no somos importantes, y otras veces, pesimistas. (Siempre esperamos algo con desilusión)
Las personas propensas al rechazo emiten señales que dicen: "Pueden rechazarme". Debido a los sentimientos de inferioridad. Esto me recuerda una broma que solían hacer en la escuela a la que yo asistía. Alguien ponía en la espalda de algún compañero un cartel que decía: "Dame una patada o patéame". Y el muchacho se pasaba el día preguntándose por qué muchos se reían cuando pasaba.
Así es como muchos de nosotros actuamos en la vida. Tal vez sin que lo sepamos, pero de forma evidente para los demás, llevamos carteles que dicen: Recházame.
Algunas personas parecen tener botones. Es como si estuvieran diciendo: ¿Quieres un poco de sentimiento de culpa? Pues bien, aprieta el botón superior. ¿Quieres auto desprecio? Prueba con el del medio. ¿Quieres ver un poco de ira? Oprime el botón inferior. Siempre responderé".
El rechazo es una experiencia común, pero puede causar heridas espirituales permanentes.
Pero no se preocupe le tengo buenas noticias, pero primero veamos los frutos del rechazo
LOS FRUTOS DEL RECHAZO:
• Rechazo.
• Soledad.
• Pena de sí mismo.
• Aflicción y amargura.
• Depresión.
• Muerte o suicidio.
El resultado final es trágico. Por supuesto que muchos se detienen antes de llegar al punto final. Sin embargo es el resultado lógico que el final de este proceso que empieza con el rechazo sea la muerte o el suicidio.
EL MÁS GRANDE RECHAZO:
Jesús sufrió un doble rechazo: primero, de parte de los hombres, y luego, de parte de Dios mismo.
Juan 1:11 A lo Suyo vino, y los Suyos no Lo recibieron.
Mateo 26:66 "¿Qué les parece?" "¡El es digno de muerte!" le contestaron.
Mateo 26:67 Entonces Le escupieron en el rostro y Le dieron puñetazos; y otros Lo abofeteaban.
Mat 26:68 y Le decían: "Adivina, Cristo (Mesías), ¿quién es el que Te ha golpeado?" (La historia todo Mateo)
Isaías por medio de una visión profética miró los sufrimientos de Jesús muchísimo tiempo antes de que sucedieran.
Isaías 50:6 Ofrecí Mi espalda a los que Me herían, Y Mis mejillas a los que Me arrancaban la barba; No escondí Mi rostro de injurias y salivazos.
Isaías también describe cómo Jesús fue rechazado por sus compatriotas.
Isaías 53:3 Fue despreciado y desechado de los hombres, Varón de dolores y experimentado en aflicción; Y como uno de quien los hombres esconden el rostro, Fue despreciado, y no Lo estimamos.
Pero lo peor todavía estaba por venir. Mateo 27:45-51 describe los últimos minutos de Jesús en la cruz.
Mateo 27:45 Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.
Mateo27:46 Y cerca de la hora novena, Jesús exclamó con gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
Mateo 27:47 Y algunos de los que estaban allí, oyéndolo, decían: A Elías llama éste.
Mateo 27:48 Y luego, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la empapó de vinagre, y poniéndola en una caña, le daba de beber.
Mateo 27:49 Y los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a librarle.
Mateo 27:50 Mas Jesús, habiendo otra vez exclamado con gran voz, dio el Espíritu.
Mateo 27:51 Y he aquí, el velo del Templo se rompió en dos, de alto a bajo; y la tierra tembló, y las piedras se rompieron
Por primera vez en la historia del universo, el hijo de Dios oró sin que su Padre le contestara. Dios apartó los ojos de su hijo; no escuchó su clamor. ¿Por qué? Porque, en ese momento, Jesús estaba identificado con nuestro pecado. La actitud de Dios Padre hacia Jesús tenía que ser la actitud que el Dios de santidad toma hacia nuestro pecado: lo rechaza completa y absolutamente.
Jesús sufrió un doble rechazo: primero por los hombres y luego por Dios. Quizás usted y yo hayamos experimentado algo de rechazo, pero no a esta medida.
Este sacrificio (lo que Jesús tuvo que soportar) trajo consecuencias inmediatamente.
Mateo 27:51 Y he aquí, el velo del Templo se rompió en dos…. Esto quiere decir que la barrera entre Dios y el hombre había sido quitada. El camino se abrió para que el hombre pudiera acercarse a Dios sin vergüenza, ni culpa, ni temor. Jesús cargó con nuestro rechazo para que nosotros pudiéramos recibir su aceptación.
DIOS TIENE UN REMEDIO PARA EL RECHAZO
Si usted está listo para probar este remedio, hay 5 pasos sucesivos que debe seguir
Paso número 1: Reconozca la naturaleza del problema y llámelo por su nombre: Rechazo. Dios quiere que reconozcamos la verdad antes de recibir su ayuda.
Paso número 2: Tome a Jesús como su modelo <
> (1 Pedro 2:21)
1Pe 2:21 Porque para este propósito han sido llamados, pues también Cristo sufrió por ustedes, dejándoles ejemplo para que sigan Sus pasos.
Paso número 3: Propóngase deshacerse de todo el mal fruto que el rechazo haya producido en su vida, como por ejemplo, amargura, resentimiento, odio y rebelión. Estas cosas son veneno. Si tiene estas cosas en su corazón, envenenarán su vida entera.
Paso número 4: Esto no es algo que tenga que hacer por sí mismo; Dios ya lo ha hecho por usted. Efesios 1:6…. (Dios) nos hizo aceptos en el Amado.
Paso número 5: Acéptese a sí mismo. Algunas veces, esto es lo que más cuesta.
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